miércoles, 7 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
EL TIEMPO PASARÁ

La vida empieza con un punto y seguido… seguido de muchos más puntos que nos hacen ir recorriendo este camino –y, te juro, que a veces creo que sin opciones-.
De repente se nos presentan unos puntos suspensivos cuando empezamos a ver que no todo es como creíamos y ahí empiezan a romperse nuestras ilusiones: a los niños no los trae la cigüeña, es un proceso doloroso, los Reyes no son los padres –salvo en el chiste fácil de un príncipe-, el chantaje era lo que contaba: nadie viene de oriente a traer regalos, más bien lo contrario.
Seguimos creciendo y nuestra vida se compone únicamente de esos dos puntos: hago-consigo, parezco-tengo, quieren que sea-soy. Esos dos puntos malditos son los peores de todos, mucho peores que los puntitos de la diéresis que se ponen sobre nuestras cabezas como espadas de Damocles, esos se pueden soportar, llega un momento en que por fin puedes dormir aliviando conciencia en otras almas. Pero los dos puntos significan la mayoría de las veces hipocresía: casi nunca conseguimos lo que queremos, ni tenemos lo que parece y nunca nos mostramos como somos en realidad.
Gracias a los puntos y aparte vamos sobreviviendo. Borrón y cuenta nueva… si nos atrevemos. Ser libres, ser nosotros y ser felices: Vivir. ¡Cuántos poquitos puntos y aparte hay en la vida de los seres humanos!
Tenemos ese punto y coma que son paréntesis en nuestras vidas en los que somos felices o creemos serlo. Son como secretos, pensamientos ocultos que se van forjando, una vida interior y rica que a veces nunca, nunca sale a la luz, pero que nos acompaña todos los días y nos ayuda a soportar la triste realidad.
Y, por fin, desvelamos a Isis: lo que hemos sabido y temido –o deseado- llega y nos arrasa: El punto y final.
jueves, 3 de junio de 2010
viernes, 11 de diciembre de 2009
EL SEXO QUE ESTÁ EN EL SESO

¿Qué es una traición? ¿Seguir los impulsos naturales del homínido? ¿Frenarlos? La fidelidad no es una cuestión de cumplimiento de palabra dada, ni mucho menos de “el qué dirán”. La infidelidad no es venganza, no es búsqueda de carencias ni libertinaje.
Ser fiel a la pareja es una cuestión de empatía. El dolor desatado al sentir la traición es difícil de olvidar: se perdona, pero no se olvida jamás. El sexo pasa a segundo término y el seso no deja de darle vueltas a la desilusión.
Nada que ver con el amor, nada que ver con la convivencia en armonía. ¿Qué fuerza tiene ese impulso que nos impide frenar aquello que nos arrastra hacia el dolor del otro?
Unas horas de placer, unos orgasmos rápidos y culpables, olvidar al otro… si se puede.
¿Ser sincero después u ocultarlo?
La sinceridad está bien, pero hace daño. ¿No decir nada? Se notará, no se puede vivir con el secreto y seguir como si nada hubiera pasado. Mirarle a los ojos y hacer el amor. Levantarse por la mañana, despedirse, trabajar, comer, compartir un día tras otro con la imagen infausta en la cabeza.
Sentarse a hablar, es lo que acaba pasando siempre ¿o no? ¿Cómo decirle que le quieres, que no puedes vivir sin él o ella y a continuación soltar la bomba, el “pero” que nunca augura nada bueno.
He gozado con otro, pero pensaba en ti.
Mis orgasmos no eran contigo, pero no te apartabas de mi cabeza.
No se volverá a repetir, te quiero.
Y ver como esa mano fría se va apoderando de su corazón, como cambia la cara, la mirada. El dolor ya es inevitable e inolvidable… para ambos.
¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho si me amas? Preguntas sin respuesta. No lo sé, no puedo imaginar siquiera como ha sido posible… pero ha pasado.
Mendigar un perdón que será concedido, rezar por el olvido que no se producirá jamás.
Saber, ya para siempre, que la confianza ha muerto y que cada mirada ocultará pensamientos de sospecha por siempre… o esperar la venganza y entonces será más duro porque entonces sí ocuparás su lugar, sí sentirás el hielo que mató su corazón.
La felicidad ha muerto y su dolor no mereció la pena.
Ser fiel a la pareja es una cuestión de empatía. El dolor desatado al sentir la traición es difícil de olvidar: se perdona, pero no se olvida jamás. El sexo pasa a segundo término y el seso no deja de darle vueltas a la desilusión.
Nada que ver con el amor, nada que ver con la convivencia en armonía. ¿Qué fuerza tiene ese impulso que nos impide frenar aquello que nos arrastra hacia el dolor del otro?
Unas horas de placer, unos orgasmos rápidos y culpables, olvidar al otro… si se puede.
¿Ser sincero después u ocultarlo?
La sinceridad está bien, pero hace daño. ¿No decir nada? Se notará, no se puede vivir con el secreto y seguir como si nada hubiera pasado. Mirarle a los ojos y hacer el amor. Levantarse por la mañana, despedirse, trabajar, comer, compartir un día tras otro con la imagen infausta en la cabeza.
Sentarse a hablar, es lo que acaba pasando siempre ¿o no? ¿Cómo decirle que le quieres, que no puedes vivir sin él o ella y a continuación soltar la bomba, el “pero” que nunca augura nada bueno.
He gozado con otro, pero pensaba en ti.
Mis orgasmos no eran contigo, pero no te apartabas de mi cabeza.
No se volverá a repetir, te quiero.
Y ver como esa mano fría se va apoderando de su corazón, como cambia la cara, la mirada. El dolor ya es inevitable e inolvidable… para ambos.
¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho si me amas? Preguntas sin respuesta. No lo sé, no puedo imaginar siquiera como ha sido posible… pero ha pasado.
Mendigar un perdón que será concedido, rezar por el olvido que no se producirá jamás.
Saber, ya para siempre, que la confianza ha muerto y que cada mirada ocultará pensamientos de sospecha por siempre… o esperar la venganza y entonces será más duro porque entonces sí ocuparás su lugar, sí sentirás el hielo que mató su corazón.
La felicidad ha muerto y su dolor no mereció la pena.
viernes, 10 de julio de 2009
SONATA PARA GUITARRA Y VIOLÍN
Violín: Aquí estamos tú y yo, nosotros, solos frente a la noche que no tiene nada, únicamente oscuridad y vacío. Es triste sentirse desesperado, sentir que no eres nadie aquí y que, al fin y al cabo, yo tampoco llenaré el inmenso vacío de la noche ni aliviaré la gran soledad de las almas.
Guitarra: Yo no tengo alma ¿Acaso no me ves? ¿o es que quieres transformar tanto la realidad que tus ojos están ciegos? No somos personas y me alegro infinitamente de ello. Mira alrededor, no quieras ver tanta desesperación: donde tú ves oscuridad yo veo estrellas, donde ves soledad yo veo intimidad y meditación. No estés tan triste violín, alegrate de ser sólo un objeto creado para expresar sentimientos. No quieras ser hombre.
V: Pero yo estoy aquí y no soy nada. Los hombres pueden hacer tantas cosas... Aman, sufren, ríen, tienen un alma, poderosa o débil, pero la tienen.
G: He aquí su gran castigo: el alma. Una cosa que tú ambicionas y que ellos se empeñan en matar y cuando lo logran se lamentan de la gran pérdida. Cada día muere un alma en todos los corazones de los hombres. Cuando las hayan arrojado de sí, se darán cuenta de que ellos mismos eran sus almas y será demasiado tarde para volver a empezar de nuevo.
V: De todas formas debe ser bonito correr el riesgo, aceptar lo inesperado y poder elegir tu destino de manera que nadie sea tu dios todopoderoso. Sé que el hombre es mi dios, mi dueño y que yo no puedo protestar ante el destino que él me imponga.
G: También el hombre tiene su dios.
V: Pero es diferente. El ama u odia a su dios según en qué situaciones. Puede ser siervo de su dios si este es poderoso con sus enemigos, pero cuando estos son más fuertes cambia y dice nunca haberlo conocido.
G:Me asusta tu desesperación y me duele tu amor hacia lo imposible. Tú nunca podrás ser hombre, nunca tendrás alma. Jamás serás el hombre-dios. Tu destino es llorar con las rapsodias y dar estallidos de notas en las sinfonías. No tengas esperanza.
V: La esperanza está en el camino, en el recodo más inesperado de la senda. Cuando la buscas parece que te ha abandonado pero, en realidad, ella está ahí, sigue junto a ti como fiel compañera de lo trágico.
G: Tú no puedes tener esperanza. Es un sentimiento y tú y yo no debemos sentirlos, simplemente podemos captarlos en nuestras cuerdas haciéndolas vibrar para que el hombre se alegre y sienta su camino más corto y feliz. Si en tu interior estás triste, alegra el del hombre que te escucha.
V: Me cuesta mucho dar alegría a alguien que envidio y...
G: ¿...y odias? ¿Odias al hombre por el hecho de serlo?
V: No, no es odio. No sé si en realidad somos amigos o adversarios, colaboradores o enemigos. Cuando un músico me coge en sus manos no sé si quiere demostrarme que sin él no soy violín o si soy yo el que intenta hacerle ver que sin mí él no es músico. Hay entre nosotros enfrentamientos donde debería haber un complemento.
G: ¿No te das cuenta de que en ese enfrentamiento está lo maravilloso? Cuando tú intentas ser la pieza clave te esfuerzas por dejar anonadado al oyente ¿no es así? Eso es el arte: "creación apasionada que triunfará sobre el olvido", enfrentamiento entre espíritu y materia.
Aunque en el fondo eres libre de luchar o dejar de hacerlo. A ti nunca podrán robarte la libertad y al hombre sí. Dentro de ti hay un reino que no podrán invadir nunca los hombres: tú sabes los códigos secretos para hacer toda clase de combinaciones con las notas de tus cuerdas y el hombre ha de ir descubriéndolas poco a poco sin llegar nunca a saberlas del todo.
V: A ti te es fácil hablar de amor al hombre. Tus cuerdas, la mayoría de las veces, sólo expresan alegría y fiesta. En cambio, cuando el arco toca las mías desgarra sentimientos muy tristes. Casi siempre la mano del hombre me hace llorar.
G: Mira, amanece. Con el día las estrellas desaparecen y no por eso dejan de ser estrellas. Observa los pájaros: despiertan y cantan dando los buenos días al hombre. Mira la flor: se inclina ante él y le sirve de mullida alfombra. Incluso las piedras le sirven de cobijo. Todas las cosas que le rodeamos le hacemos sentir dios, superior a todo lo demás. Y el hombre vive feliz en su mentira, en la mentira que hemos creado para él, creyendo que sin él nosotros dejaríamos de existir.
Compadécete de él y no le envidies. Tú sabes que no eres nada dentro del infinito, pero el hombre cree, equivocadamente, que él es el infinito.
Silencio, ya está amaneciendo. Los hombres despiertan y se mueven dentro de su egocentrismo.
Silencio. Han despertado, una mañana más, los odios, los rencores, las frustraciones y el miedo de aquellos que se creen dioses. También despertarán con timidez el amor, la esperanza y el deseo de algo mejor.
Silencio. Muy pronto el hombre acabará con el hombre... y las cosas seguirán existiendo.
Una mañana más, el viejo de las gafas redondas camina con su botella de ponche caliente hacia la tienda de música que hay en la esquina de la calle. Otra mañana veo pasar junto a mi ventana la arrugada cara de la derrota. Yo sé que ama a sus viejos instrumentos porque se siente superior entre ellos.
Sólo yo he logrado ver a través de sus ojos lacrimosos de borracho.... y me he asustado: temo que los hombres derrotados, marginados en su desesperación de gusanos, consigan el valor suficiente para acabar con los que despreciamos la impotencia de su insignificancia.
miércoles, 1 de julio de 2009
FE

He viajado por la vida con esta norma: ..."caer, levantarse, insistir, aprender..." y ha sido largo y duro. Mi cuerpo y mi mente están a punto de rendirse, pero algo muy dentro de mí (¿será que existe el alma?) me dice que debo continuar con la vista puesta en el horizonte.
Buscar nuevos horizontes cuando pierdes de vista el elegido y aunque el corazón se resista: es importante no dejar de caminar hacia adelante.
"Lo pasado no tiene remedio pero el futuro se puede inventar cada día", ¿cuántas veces habré oído esa frase y habré puesto toda mi fe en ella? Ahora estoy perdiendo la fe: empiezo a creer en terribles confabulaciones siderales, en que en realidad sólo somos títeres que mueve... ¿el destino?, ¿un dios infantil?... No sé ni qué pensar.
No quiero que mis creencias se desmoronen del todo. Quiero seguir pensando que el ser humano es bueno por naturaleza, que la vida es hermosa a pesar de todo y que yo soy mi propio dios, libre para elegir mi destino... pero estoy cansada...
martes, 2 de junio de 2009
DEMASIADO JOVEN PARA SER VIEJA Y DEMASIADO VIEJA PARA SER JOVEN
LA SENDA DEL TIEMPO
(GENTE IMPRESENTABLE)
A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir
paseando por las calles
todo tiene igual color
siento que algo hecho en falta
no se si será el amor
Me despierto por la noches
entre una gran confusión
es tal la melancolía
que está acabando conmigo
siento que me vuelvo loco
y me sumerjo en el alcohol
las estrellas por la noche
han perdido su esplendor
A veces llega un momento...
He buscado en los desiertos
de la tierra del dolor
y no he hallado mas respuesta
que espejismos de ilusión
he hablado con las montañas
de la desesperación
y su respuesta era solo
el eco sordo de mi voz
A veces llega un momento...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
